Juanra Domenech

Empresas del Siglo XX en el Siglo XXI

Una empresa del siglo XXI es una empresa global, con una multiculturalidad grande, es decir, empresas que se muestran abiertas a los cambios que se están produciendo en este siglo. Un claro ejemplo de ello es SAP, la única gran empresa de software que existen en Europa; hace solo tres años, en 2009, estaba prácticamente destrozada, en bancarrota, y en estos momentos está de nuevo en plena ebullición. Lo que ha sucedido en estos escasos tres años es que su estructura de organización ha cambiado, todo se ha dinamizado con gente que piensa de forma totalmente distinta. Esto es lo que ha hecho renacer por completo a SAP, y es una fórmula de cómo una gran firma se reconstruye.

En el siglo XXI el principal entorno de mercado es Internet, vaya por delante que está todo por hacer, y no es una opción, es una obligación, es una apuesta imprescindible. En este entorno existen un sinfín de posibilidades de innovación que las empresas no deben permitirse el lujo de  desaprovecharlas y quedarse atrás. El porcentaje de pymes españolas que “están en el siglo XXI” es muy reducido, y esto implica que hay que dar el salto. Este salto, realizado de forma planificada, no es tan difícil de dar. La principal barrera es que la gente de empresa, principalmente los directivos (que son quienes toman decisiones), tienen que empezar a pensar de otra manera, y hacer pruebas de presencia y venta en países fuera de España, en otros mercados, para conocer cómo funcionan online en los distintos países. Tienen que abrir su mentalidad y adaptarse a lo que los tiempos actuales requieren; porque si no lo hacen, cada vez se irán quedando más atrás hasta extinguirse. Las empresas tienen que trabajar su presencia en Internet y abrir su mercado.

El éxito empresarial de este siglo se encuentra principalmente en Internet, y la gran ventaja es que todavía está todo por inventar; muchas de las pruebas realizadas hasta el momento vemos que no han funcionado, pero si se está en diálogo constante con los clientes, y esta es la clave principal del marketing, se termina por saber que es lo que se debe hacer. Internet ya no es el nuevo escenario, es simplemente el escenario, es el mercado actual que cuenta con un crecimiento acelerado en todos los sectores, sin ningún tipo de salvedad, que irá comiendo de forma paulatina y sin retorno cuota de mercado a las formas de distribución tradicionales.

Nunca hasta la fecha habíamos tenido la oportunidad de disponer de tanta información, así como de mantener un diálogo tan directo con nuestros clientes finales. El universo Internet nos permite que conozcamos cualquier opinión acerca de nuestros productos y servicios (por supuesto de nuestra competencia), y además que podamos involucrar directamente a nuestros clientes en el proceso de desarrollo de los mismos. Actualmente, para competir, tenemos la obligación de optimizar los recursos, y este conocimiento e interacción fluida con el mercado es absolutamente necesaria para conseguirlo, porque de esta forma evitaremos muchas equivocaciones y reduciremos el tiempo de lanzamiento al mercado.

El ‘habitante’ totalmente integrado en el entorno Internet es el ‘joven’, porque ha vivido y se ha desarrollado en contacto e interacción permanente con los gadgets, canales y medios de este entorno. Por lo tanto, si queremos que nuestra empresa se adapte a Internet de forma adecuada y natural, conforme a las reglas del juego, debemos contratar a gente joven y formada que sean capaces de guiar el proceso de transformación de empresa del siglo XX a empresa del siglo XXI.

Volviendo al primer párrafo, y de forma premeditada, quiero hacer una corrección en lo de “gente que piensa de forma totalmente distinta” porque no es cierto, esta gente, principalmente los jóvenes, no piensan de forma distinta, precisamente son los que piensan conforme al siglo actual, los que piensan de forma distinta son las personas y las empresas enclavadas en el siglo pasado, así que empecemos a aplicar la teoría de las Especies de Darwin y adaptémonos al siglo XXI.